ESTA SOY YO.

¡Hola a todos! 

Mi nombre es Esther Lev Schtirbu, no tengo diminutivo, pero algunas de mis amigas por ahí me dicen Esthercita, y en casa soy Flaca, Maaaaa (con acento de borrego/ ternero) o ¿Mami? (siempre con signos de pregunta), dependiendo del hijo y las circunstancias. A veces en los consultorios médicos me dicen “Doña Scarlett”, pero esa historia queda para otra nota. Sin embargo ante el espejo que refleja mi imagen todos los días, soy Esther, “La Incorregible”. La que básicamente ha hecho siempre lo que le ha dado la gana, aunque no siempre haya sido lo mejor.

Nací y vivo en Costa Rica, soy orgullosamente judía, de padre costarricense y madre argentina. Mis abuelos paternos emigraron de Polonia a Costa Rica antes de la Segunda Guerra Mundial, y los maternos desde Rumanía a Argentina, a principios de los años 20s. Fueron muy perspicaces al darse cuenta lo que se venía en Europa, y gracias a esa movida, estoy hoy aquí. Tengo 47 primaveras en mi haber, y soy comunicadora de profesión, bloguera, locutora y comediante de inspiración, fotógrafa (retirada) y maquillista de vocación. Nací a mediados de los 70s, así que por definición soy un miembro representativo de la Generación X, y no entiendo en absoluto a los Millenials…

Esposa enamorada desde hace 20 años, negada para la cocina, pero dotada para la limpieza a fondo y los arreglos de carpintería y la jardinería, soy madre de dos adolescentes de 18 y 16 años; nuestro hijo empezó a estudiar medicina este año, y la pequeñita aún cursa la secundaria. Mi vida ha sido un vaivén de acontecimientos, muchos lindísimos, y otros muy dolorosos que hubiera querido saltarme, pero todo lo anterior me ha llevado de una u otra manera a utilizar el humor como mi más poderoso mecanismo de defensa y forma de expresión. Ha sido mi “salvatandas”. 

Empecé escribiendo en esta misma plataforma hace más de 10 años, pero luego me consumió Facebook y lo dejé. Pero en este periodo de mi vida, en la flor de la pre-menopausia, con las hormonas completamente locas, y tratando de llevar con buena cara eso que llaman “el nido vacío”, en la búsqueda de un trabajo fijo que me vuelva a ilusionar, sentí la necesidad imperiosa de volver a escribir en una plataforma para tal efecto.

Trabajé como fotógrafa por casi 25 años, lo disfruté muchísimo, me permitió tener trabajo permanente por mucho tiempo, pero terminé simplemente agotada de las sesiones de fotos, fueron cientos, cumplí mi ciclo. Cuando pienso en tener que tomarle fotos a niños pequeños -y encontrar la manera de hacerlos reír- me dan genuinas ganas de llorar… Espero recuperar mi entusiasmo por los pequeñitos cuando me toque ser abuela, si es que me dan nietos humanos, no perros o gatos.

Desde hace ocho años me dedico a hacer comedia, en lo que he llamado ‘Sit-Down Comedy’, una fusión de teatro, stand-up comedy y narración. En marzo del 2021 pasé por el mayor de los retos en cuanto a salud se refiere, al ser operada a corazón abierto para implantarme una nueva, revolucionaria y ultra-moderna válvula mitral mecánica, que suena a reloj Swatch y me ha quitado la paz para dormir… Pero estoy viva y me lo banco. 

La cirugía literalmente me salvó y cambió mi perspectiva ante la vida. A partir de esta experiencia he enfocado toda mi energía a este proyecto de ser comediante y performer, y si bien me saca las canas porque me toca hacer todo solita, subirme a un escenario, ver y escuchar al público reír, me hace inmensamente feliz. Por aquí les estaré compartiendo mis artículos, algunos viejitos, otros más recientes, algunos muy filosóficos y hasta tristes, otros cargados de humor. Porque así es esta vida; una montaña rusa de emociones y situaciones. 

¡Espero lo disfruten!


Con cariño y contentera, 

Esther

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